LA RAZÓN DE LA GORDURA

En una charla de recién ocurrencia entre familiares acusaban a una esposa por ser la responsable de un marido con sobrepeso; intrigada pregunté la razón de tal  aseveración. La respuesta fue muy lógica: “-Ella es la que cuida de la alimentación en el hogar”- contestó una hermana muy indignada, “-ella es la que ofrece en las viandas sendas porciones de carne de puerco”-, aseveró la suegra, “-es que la alimentación es todo” puntualizó el suegro.
Más tarde me puse a recordar a las parejas de esa familia y de las familias vecinas; ¿será verdad que las esposas son las responsables de los maridos con sobrepeso? Observé que en la ignorancia e irresponsabilidad tiende uno a culpar siempre al más adverso a nuestro modo de pensar, no importa si es la cuñada indeseada o el hermano incómodo, resulta que en un proceso de proyección tendemos a encontrar los peores defectos en el mas adverso sin advertir que éste refleja algo de nuestra propia personalidad que poseemos o quisiéramos poseer. ¿Por qué razón sino otra existiría la xenofobia o la homofobia? Negamos nuestros grados de humanidad en ambos, negamos la propia existencia de otras opciones, nos representamos como grandes defensores de ella cuando en realidad la odiamos, tal y como odiamos a la cuñada esa delgada, garruda y ágil por haber puesto a su marido “gordo”, cuando en realidad envidiamos quien es ella.
Ante estas expresiones cabría preguntar quién es el responsable de las esposas gordas. La situación se pone bastante peliaguda porque la gran mayoría de las señoras de “su casa” se abandonan pasado el flush amoroso, requieren espacio para guardar lo que callan por infelices ¿y entonces quien es el responsable de la gordura en ambos?
Hablemos de la palabra responsabilidad en todos los casos. Cuando la esposa ofrece costillas a la barbecue, es responsabilidad del comensal la ingesta en cantidad, ¿o no? A qué mujer u hombre le abrirán la boca para que coma porciones para tres personas de forma obligatoria?  Reconozcámoslo, si se nos sale un “gordito” por el abdomen o en pleno estómago la culpa no es de quien ofrece de comer (excepto en el caso de los menores en manos de mamás que aman a través de la alimentación); sino de nuestros malos hábitos para ingerir sin conciencia porciones que van más allá de lo que gastamos energéticamente hablando.
En este tenor, podemos llegar a alguna que otra generalización en términos de responsabilidad pues como hemos podido disertar de forma muy breve, tenemos y somos justo lo que nos merecemos, con responsabilidad y conciencia nos damos cuenta que DE MI PERSONA SOLO YO SOY RESPONSABLE a pesar de un entorno adverso. Punto.

Comentarios

  1. Asumiendo que ella esla encargada de la preparación de los alimentos, tienen algo de "culpa", siempre hay opciones reducidas en calorías de cada platillo o algunas opciones más saludables.

    Y saliendo en su defensa,casi siempre el exceso de calorías lo adquirimos fuera del horario de comida, con chatarra, botanas o antojos.

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